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momscreamLos gritos, eso que a todos los padres a veces se nos ha salido. 

Queremos que nuestros hijos manejen bien sus emociones, queremos que hablen en lugar de gritar y que solucionen sus problemas de formas asertivas.

Claro, todo suena muy hermoso en teoría pero cómo cuesta! Sabemos que el primer paso para que nuestros niños aprendan autoregulación emocional es que nosotros mismos lo practiquemos.

Después de todo de dónde van a aprender si siempre nos ven gritando? La buena noticia es que cómo todo en esta vida, se puede aprender en cualquier momento y a cualquier edad:

 

  1. Disminuye las posibilidades. ¿Te vuelve loca que a tu hijo le gusta volcar todos los alimentos conocidos por el hombre en el suelo? Es probable que si no puede llegar a la cajas de cereal y arroz, que no las pueda tirar hacia fuera. Los niños necesitan un ambiente libre dónde explorar. Si es algo que no es para coger, lo mejor es no dejarlo al alcance de ellos. Es un verdadero ahorro de la cordura que les permite a ellos hacer su trabajo, explorar, tocar y aprender sin que nosotras nos volvamos locas
  2. Conoce tus triggers: Conoce que es lo que más te molesta, es los zapatos en el sillón? El paño mojado en el piso? Que te respondan de mala manera? Una vez que sabes que es lo que más te molesta, puedes hacer un plan y reconocer que siempre estás en control de tu reacción.    
  3. Conoce tu día: Cuándo eres más propensa a perder el control? En las mañanas con el corre corre o talvez antes de la cena? Puedes considerar despertate 10 minutos antes para sentarte a respirar aire fresco e iniciar el día más tranquila. Talvez puedas acostarte 30 minutos antes para amanecer más descansada. Talvez te sirva congelar vegetales listos y picados para hacerlos de cena, especialmente en esos días en dónde parece que el tiempo no rinde
  4. Reduce el ritmo: No todo tiene que hacerse hoy. No todas las cenas tienen que ser elaboradas. No tienes que lavar los platos inmediatamente. La casa va a esperar. Detente. Respira. Relajate. Reduce tu velocidad
  5. Adapta tus expectativas: Tu hijo de 2 años aún no usa bien los cubiertos (o del todo) y hace reguero? Es normal. Tu hijo quiere sentarte en tus regazos para comer y temes que sea un problema? No lo es. Tu hijo de 3 años te llama porque no quiere dormirse solo? Es normal. Cuándo sabemos qué conductas son apropiadas para la edad podemos ajustar nuestras expectativas y saber que muchas de estas son conductas apropiadas para su estadio y edad
  6. Se estratégico. Encuentra maneras de realizar tareas estresantes sin tus hijos a cuestas. Si todos pierden la paciencia en el supermercado, puedes ir a la tienda después cuándo todos se han acostado o mientras alguien de tu red de apoyo los cuida, de esa forma puedes hacerlo de forma rápida, eficiente y sin estrés.
  7. Adopta un mantra. A veces existen frases que nos gustan y nos recuerdan lo efímero de la infancia. "El no es un problema, está teniendo un problema", "Esto es más díficil para el que para mí", "Necesito ser un modelo a seguir" "El es mi audiencia más importante" "Sus manos son pequeñas y su cuerpo también. Está en desarrollo", "Necesita que le enseñe que sí puede hacer con esa emoción", "Soy su educadora por excelencia" y repitetelo a ti misma cuántas veces sea necesario.
  8. En cualquier momento puedes detenerte: Si te encuentras gritando, reconoce que puedes parar. Nunca es muy tarde. Puedes detenerte en la mitad de la oración y empezar de cero. Eso es también una muestra de autocontrol.  
  9. Saca el estrés: A veces necesitamos darle una salida física al estrés. Desde el gimnasio hasta comprar un disco de yoga o ponerse a bailar con los chicos en la sala. El estrés sí puede tener una salida física que vale la pena explorar si sentimos que estamos muy agobiados. A veces un cambio de rutina que incluya tiempo de ejercicio es justo y necesario.
  10. Tiempo personal: Todos necesitamos tiempo personal, a veces para ver una película o para leer un libro. Busca un tiempito aun si es a la par de los chicos, mientras juegan en el jardin puedes tomar un libro y leer. Pueden meterse todos a la tina con tiempo y dejarlos jugar mientras vos te relajas.
  11. Red de apoyo: El cuidado de los niños pequeños puede ser agotador para decir lo menos. Y gritar es una señal definitiva de la tensión y la fatiga, lo que significa que vos necesitas (y mereces) un descanso! A veces el papá, los abuelos, los tíos o algún buen amigo pueda sacar a los chicos a jugar para que vos puedas descansar. Si no tienes esa red de apoyo, puedes comenzar a construirla.
  12. Tiempo fuera paterno. Si sabes que vas a perder la paciencia y ya estás en tu último nervio, coloca a tu bebé o niño pequeño en un lugar seguro, como su corralito o una cuna, y ve por un vaso de agua por unos minutos. Tensa y libera los músculos, o cuenta hasta 10 para ayudar a calmarte antes de volver a tu hijo.

 

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Andrea Acosta, Psicóloga

"Disciplina con Empatía": www.disciplinaconempatia.com

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